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Revista Q: El rincón favorito de… Nicolás Larraín

Un tipo dinámico, metido en varias cosas, y que personalmente se describe como una especie de licuadora. Nunca le dice que no a algo. Declara dedicarse a criar a sus siete hijos y que en el tiempo que le queda, trabaja. Nicolás Larraín, más que como un comunicador o locutor, se siente como un alborotador, o por lo menos eso le gustaría ser.

Animó programas emblemáticos de humor como “Chile Tuday” y “Caiga Quien Caiga” en Megavisión. Hoy conduce un programa en la Radio FM Tiempo junto a su hermano Fernando y lidera “La vida cambió”, en el que Nicolás realiza charlas y talleres, donde busca entregar el know-how adquirido en un programa de innovación en la Radio Infinita, ya que se dio cuenta de que había un mensaje potente, que quería llevarle a la gente para que mejoraran su calidad de vida con pequeños cambios y una mejor actitud frente a la vida. Gracias a estas charlas, Nicolás disfruta de las salidas fuera de la capital, donde en una oportunidad, se maravilló y enloqueció con un lugar. Conoce tú también este rincón de Chile, que pasó a ser el favorito de Nicolás.

Con el poco tiempo que tienes, ¿alcanzas a viajar? ¿Te gusta hacerlo?

-Viajo cada vez menos, pero me esfuerzo en hacerlo. He entrado en una etapa en que no tengo un orden con las pegas, entonces uno se va postergando y no viajas tanto como quisieras. Pero tengo algunas cosas, por ejemplo, tenía un viaje a Buenos Aires hace unos meses, lo corrí y lo corrí, y ahora lo voy a tomar para desconectarme. Como estoy metido en tanta cosa, es difícil hacerlo. Pero aprovecho la instancia de viajar.

¿Qué conoces de Chile?

-Harto. He viajado mucho. Ponte tú, ahora que me contratan para charlas, me las tomo como viajes. Voy y aprecio. Me desconecto en el avión, llego al hotel, recorro y aprovecho. Es pega, pero todo lo que te rodea a esa pega, que es una charla afuera de Santiago, te ayuda. Me desconecta.

Entonces, sí he viajado bastante. Conozco harto del norte y del sur. Me gusta mucho Chile. Como loco.

Y tú lugar favorito, ¿cuál es?

-Creo que si me hubieses preguntado hace unos años atrás, te hubiera dicho algo del norte, ya que iba mucho a Tongoy. Me parece fascinante ir a los puestos de los pescados, a comerse la empanada de queso-camarón. También estuve en Ovalle, Limarí. En todo ese sector, me gusta la atmósfera, la onda.

El sur siempre me ha gustado más, por mi infancia en Osorno, Temuco, Frutillar, Puerto Montt, Chiloé y otros lugares. Mi mujer es más nortina eso sí, porque le gusta más el sol, por eso he ido más al norte.

Y ahora me tocó viajar a Coyhaique a una de estas charlas. Hace unos seis años había ido para allá con un tío mío que tenía un campo, allí me desconecté como una semana. Ahora cuando fui, ver la vida en Coyhaique en estos tiempos, me volvió loco.

El paisaje es abrumadoramente bonito. Los ríos, el cielo. Me tocaron días con sol y nublados. Con el hecho de ver ese paisaje, te recuerda lo mínimo que somos los seres humanos frente a la grandeza de la naturaleza. Y la vida de los gallos allá, que pueden ir una hora y media con calma a almorzar a su casa y luego volver a la pega. El privilegio de disfrutar con los amigos, por sobre otras obligaciones sociales. El puro taco te hace un abismo de diferencia entre Santiago y Coyhaique. Y la atmósfera. Ver la gente y el relajo. Quedé loco. Loco.

Quiero convencer a mi familia, y a los siete niños de irme a vivir allá.

¿Te gustaría vivir en un lugar así, después cuando se calme un poco más tu vida?

-Claro. De todas maneras. Yo no creo en la jubilación, creo que ese es un error de antes. Yo creo que hoy hay mucha pega, pero el tema en mi caso son los hijos. Tengo un primer matrimonio, donde tuve tres hijos que viven con su mamá, y yo no los podría dejar. Me muero. Y no creo que me dejarían irme.

Yo lo que pienso, es que cuando los hijos estén grandes y no te pesquen mucho, allí irme.

¿Hay algún aroma que te recuerde el lugar?

-El cordero de allá hecho al palo, es realmente… Tú dices Coyhaique, y se me viene ese olor de inmediato.

Para aquellos que aún no tienen la oportunidad de conocer Coyhaique, ¿cómo se lo describirías?

-Tranquilidad. Fíjate que tienen menos fríos que nosotros, a pesar de los grados bajo cero, pero es seco el aire. Entonces tú puedes salir con un cortaviento y pasas piola. Las casas y los lugares son tan bien calefaccionados, con buena leña, entonces ya tienes un tema distinto. Es la vida que uno se imagina. Hay harto sol también. Coyhaique es una maravilla. Me parece que Coyhaique es la papa.

¿Qué es lo que más te gustó?

-El ritmo de vida, es tranquilo y relajado. Eso es lo que me parece más la papa. No esta vida frenética que tenemos acá en Santiago, con la modernidad, que en teoría la tecnología nos debería haber relajado, pero es al revés, nos acelera más.

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